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jueves, 12 de septiembre de 2019 0 comentarios

El dolor de hoy

Las vidas son tan frágiles que sus aristas pueden quebrarse infinitas veces. Y, sin embargo, también son fuertes para resistir esos embates, esos golpes que nadie quisiera recibir. Será imposible recorrer el camino sin sufrir, pero será mejor disfrutar del oasis que lamentarnos de no haber llegado nunca a meta. En estos tiempos difíciles, en que la distancia marca heridas en el alma, podemos pensar que el futuro hará que todo sea anecdótico. Como ya se pasaron por otros sufrimientos, como ya se superaron, y como también tenemos la certeza de que vendrán nuevos. De que del dolor no se puede escapar para siempre, pero se puede sobrellevar con entereza.

Hay situaciones que no quisiéramos vivir y tenemos que soportar. Quedan ilusiones y esperanzas de un futuro mejor. Quién sabe qué caminos recorreremos. Pero de nada sirve torturarse por encima de lo que ya tenemos. Quisiera pensar que detrás de cada dolor, existe la posibilidad de encontrar alegría. De que lo que ayer era mera rutina, hoy se convierta en éxtasis. De que el despertar cada día juntos se convierta en una oportunidad única para memorizar cada uno de los rincones de tu piel. De que pasear sea emocionante junto a ti. De que siempre haya un abrazo más. Un beso más. Un día más.

Del dolor de hoy tendremos que aprender. Porque hoy no estoy junto a ti. Porque te echo de menos. Y porque sé que el próximo abrazo será aún más largo que el último.


viernes, 28 de diciembre de 2018 0 comentarios

Te espero en el futuro

La risa de cada día. El baile que surge de la nada. Somos pequeñas centellas de felicidad esporádica. Qué breve el tiempo cuando se le antoja. Y qué largo se nos hace el futuro cuando lo pensamos demasiado. Tenues luces he encontrado en mi camino junto a densas sombras. Nos van golpeando en esta senda tanto que a veces nos olvidamos de quienes somos. Y erramos, erramos deambulando, erramos con el otro. Lo peor ha sido siempre fallarte. Lo mejor, tan solo verte sonreír la luz una vez más cada día. De todo saldremos juntos. 


Porque ya lo hemos hecho. Porque siempre nos hemos encontrado en las encrucijadas del camino. Porque la vida nos ha devuelto siempre la sonrisa. Y la palabra adecuada a tiempo. Nunca fueron las mismas, pero siempre son las perfectas para cada momento. Solo que a veces tardan en aparecer, otras se disfrazan de amigas y tan solo sirvieron para herir. Hemos vivido los dos mucho de palabras, tanto que a veces nos olvidamos del gesto, de los recuerdos que yacen más allá de cualquier signo: aquel abrazo, aquel baile, aquella beso, aquella caricia y aquella otra tan indiscreta que aún recuerdo tu sonrojo.

Nos acostumbramos a los sobrentendidos y hemos vivido mucho bajo el paraguas de lo discreto, tanto que parece que no sepamos vivir de otra forma y, sin embargo y pese a las miradas ajenas, querernos tanto. Pese a todo lo que esté por vivir, sigue acompañándome. Porque de todos los mundos posibles, este fue el que elegimos: tenernos el uno al otro. Y no imagino otros senderos que no me llevaran a ti, porque siempre estuviste ahí. Entre los fugaces bailes, los insistentes zumbidos y la suave caricia a escondidas. 

Te espero en el futuro y en todos los 28 de diciembre de mi vida.
lunes, 7 de mayo de 2018 0 comentarios

Confesiones de un tiempo indeseado

A MB.

He viajado siempre contigo, y ahora que no estás comienzo a comprender qué es viajar solo. No puedo mentirte: hubo sonrisas, pero no volví a reír como solo se podía hacer contigo. No quiero ofrecer la imagen de un hombre que sufre, pero tampoco puedo evitar los suspiros cuando intento tomar tu mano y solo encuentro el vacío de la inmensa soledad. Una soledad que se me hace eterna porque nunca termina a tu lado.

El viento me recuerda a tus caricias, le falta tu delicadeza, le faltan tus manos.  Y no hay voz que me recuerde a ti, salvo cuando rescato tus mensajes ya vacíos de esta fría tecnología. Debo confesarte que que he seguido con la mirada tus rizos paseando por la ciudad, tu silueta hipnótica me ha desilusionado en un rostro ajeno. Apenas pasa un día sin que revise tus fotografías para intentar retener tu mirada, pero les faltan toda la emoción. Como a mí me faltan las fuerzas para volver a fotografiar nada donde ya no esté tu presencia. Ahora no soy capaz de llorar y sé que te debo cada lágrima. Vivo en una felicidad acordada para los demás, contando en secreto las horas desde que te marchaste y aprendiendo a vivir como un niño huérfano que sigue esperando en la cancela del orfanato a sus padres.


Hoy te hubiera regalado de nuevo todos los besos. Y te hubiera visto abrir todos tus regalos. Ese rostro de ilusión eterna que a pesar del tiempo siempre tenías. Lamento sobre todo no volver a sorprenderte, a hacerte reír una vez más. Hoy me olvidaré del dolor, de mi vida, del futuro incierto. Y te confieso como un último regalo que nunca se borrará tu huella, aún cuando tenga que vivir años sin ti, años que se trastocarán en siglos en mi cabeza. Y si eso no es amor, quizás me equivoqué de sueño.
miércoles, 28 de diciembre de 2011 2 comentarios

Un bonito sueño

Cuando no se sabe por donde comenzar, siempre pienso que hay que hay que empezar por el principio... Pero a veces la memoria te juega malas pasadas y lo único que recuerdas de la otra persona es su sonrisa, sus ojos, su voz, sus manos, su presencia... haciéndote olvidar cómo os conocistéis, cómo fuisteis creciendo juntos, cómo cambiaron vuestras vidas juntos. Quizás porque nada tiene importancia, salvo que la otra persona existe, que está ahí y que podéis soñar juntos.

Desconozco el momento en que comprendí que no podía vivir sin ti, desconozco la hora en que supe que eras distinta, desconozco el minuto en que entendí que nada importaba, salvo tú. No sé cuándo me atreví a confirmar mis sentimientos, todavía tiemblo al pensar en lo que estoy haciendo y aún no sé cómo afrontarlo. No sé qué significa siempre, pero me gustaría conocerlo contigo; no sé qué significa amor, porque cada día que paso contigo conozco una nueva acepción...

En ocasiones pienso que estar solo hubiera sido lo mejor, porque entonces no tendría miedo a perderte. También pienso que quizás no sea bueno dar otro paso más, porque no sé qué pasará en el futuro y lo que más me molestaría es pasar tiempo sin disfrutar de tu voz; sabiendo que he podido hacerte el daño que antes te ayudaba a curar. Pero es entonces cuando pienso que sería injusto para mi corazón y para el tuyo no ser sincero y seguir mintiéndome, seguir diciendo que no, que es mejor seguir caminando sobre el agua que zambullirme y bucear en tu busca.

Y ahogarme en tus silencios, en tus anhelos, en tus malestares que intentar atravesar el hielo que se forma cuando alguien te hiere. Alcanzarte para salvarte, no sólo ser tus alas, sino también tu guía, tu norte y parte de tu destino.

Ya no ser como un pájaro que vuela junto a la estrella, sino ser parte de su fuego, de esa luz que ilumina al mundo entero... a nuestro mundo.

Ser el ángel que por la noche te resguarde entre sus brazos y te cubra del frío con sus alas.
Y que tú seas la persona a la que debo proteger incluso de mí mismo... La persona a la que amar con cada latido de un corazón que vuelve a latir por alguien.

Muchos se reirán de la palabra amor, pero para mí es la palabra más importante del mundo... y no puedo averiguarlo solo, así que ven... porque quiero que lo comprobemos juntos


Como dos estrellas en el cielo, de quien la luna tenga envidia; como dos ángeles surcando el aire, de quien los pájaros canten alegorías; como dos amantes, que se entreguen al sueño de una noche de verano... y de otoño, y de primavera, y de invierno... Un sueño del que no despertemos, que no se torne en pesadilla y que no se olvide.

He buscado en el cielo,
en la tierra, en el océano,
y hasta en tu pelo.


He viajado lejos buscando
algo que sentía perdido
y que venía anhelando.

En la noche soñé con ella,
buscando su luz bella
en el horizonte de la ciudadela.

Hasta descubrir que mi meta
siempre había estado cerca,
tan cerca como lo estaba la Estrella.


Porque a veces cuesta más poner Te quiero que cientos de carácteres para describir algo que me convencí no se podía describir. Porque se han escrito miles de palabras para hablar de amor y siempre siento que ninguno tiene razón. Porque no hay nada que hable de nosotros dos salvo todo lo que nosotros queramos que hable.

Porque tú y yo podemos forjar un nuevo camino, cruzando aquellos que durante tanto tiempo fueron paralelos en uno solo...

Por eso te pregunto: ¿Quieres venir conmigo a cruzar esos mares de tempestad, a caminar senderos que nadie conoce, a comenzar algo de lo que conozcamos el principio pero no el final, a vivir juntos... compartiendo la mitad de tu vida conmigo y yo la mitad de la mía contigo?



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